Macho dominante.
Me da miedo. Creo que no es para mí. Escruto cada rincón de su rostro mientras habla: el movimiento de sus labios, sus dientes que asoman entre las palabras, su nariz directa como una flecha, sus ojos tan brillantes, sus cejas pobladísimas, su cabello corto, su piel morena, la sombra de la barba, las arruguitas en las comisuras de los ojos, su voz melódica y masculina... Y sé que está pensando qué clase de mujer soy yo. Y yo estoy temblando como una hoja, pero finjo seguridad, una seguirdad de la que siempre he carecido. Prácticamente no me entero de lo que dice mientras lo observo. Estoy demasiado concentrada en captar cada rasgo, cada gesto, cada sonrisa... Se ríe como yo, de todo y fuerte, abriendo mucho la boca y cerrando los ojos, por eso tiene esas patitas de gallo tan graciosas. También mueve mucho las manos cuando habla, unas manos grandes y fuertes, con venas que surcan el dorso dibujando árboles, como las de los atletas. Así que creo que no, creo que no es para mí. El aire me trae sus feromonas de macho dominante que se exhibe a la hembra, pero las mías, típicamente inseguras, no saben si responder o no. Para mí siempre ha sido difícil decidir.



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charlitox dijo
Te encanta Anita, no lo puedes negar!!! Se nota en tus palabras, en tu detallada descripción... No pierdes detalle de él, no me atrevo a decir aún que estés enamorada, pero sin duda te atrae, y mucho... Pierde el miedo y déjate seducir. Es más, sedúcele tú usando tus armas de mujer. Relájate y decídete, no dejes pasar esta oportunidad!!!
Suerte, ánimo y besos
17 Marzo 2009 | 10:21 AM